miércoles, 4 de septiembre de 2013

Fiesta de disfraces. Parte 2



Salimos de la discoteca, me llevo de la manita hasta el coche, mirándome muy picaramente, la calle estaba llena de gente de fiesta y yo me moría de vergüenza, iba muy muy cachonda y tenía ganas de llegar a casa, a cada rato camino del coche Lucia se acercaba a mi oído y me comía la orejita, y yo claro pues me excitaba más.

Llegamos al coche, nos montamos como siempre, ella conducía y yo me senté en el asiento del copiloto, porque ella no bebe y yo suelo beber, aunque una o dos copitas nada mas. Lucia arranco poniendo rumbo vuelta a casa, yo iba calladita, estaba cansada aunque excitada, con Lucia por la noche poco cansancio se tiene que tener porque hay que estar siempre preparadísima.

La carretera estaba desierta, eran muy de noche, de madrugada.

-Bueno, ¿Qué te ha parecido la fiesta? - Carol
-Shhhhh estas detenida, todo lo que digas puede ser usado en tu contra - Lucia
-Pe-pero -Carol
-Shh no seas impaciente - Lucia


Me callé, Lucia me miró, me sonrió, y en un instante, se metió los dos dedos de la mano derecha en la boca lamiéndolos, los acercó a mi entrepierna, retiró el pantalón corto que yo llevaba y paso sus dedos por mis braguitas, por el centro exacto, mi cuerpo tembló, me estremecí.


Llegamos a casa por fin, parecía que Lucia seguía en su papel de policía, porque nada más entrar por la puerta me empotró en la pared, sin dejarme escapar. Me empezó a dar besos, en la boca, muy despacio, luego empezó a meterme la lengua, a comerme la boca muy salvajemente. Yo, que ya venía cachonda de la discoteca, me empecé a excitar bastante, quería comerme a mi chica entera, pero parecía que ella estaba tomando todo el control, muy en serio el papel de policía se estaba tomando. Se separó de mi, me miro, con sus gafas de sol aún puestas, se quitó la gorra, dejando toda su melena fuera, se quito los pantalones, quedándose en braguitas, unas braguitas negras, pequeñas, le quedaban estupendamente, vamos, para quitárselas ya ya.

Se desabrochó la camisa un poco, empezando por los botones de arriba, podía ver mejor ese escote con el que me pase toda la noche soñando, notó que estaba deseando que se la desabrochara entera, para verla y disfrutar con esas vistas.

-Primera norma,  el ritmo lo marco yo. - susurró en mi oído, rozando con su escote el mio propio, excitándome aún más sentirla cerca, muy cerca, a escasos milímetros.

-Segunda norma, tu ropa, fuera ya.

Me desnudé, trate de hacerlo lo más rápido posible pero los nervios me podían, estaba muy impaciente por ver que tenía Lucia preparado. Se volvió a poner de manera que su cuerpo rozaba el mio, cogió mis manos, y me dio la vuelta, poniéndome de cara a la pared, juntando su cuerpo a mi espalda, a mis piernas cerradas y mi cuerpo empequeñeciéndose ante lo imponente que estaba mi chica esa noche, no se había quitado las gafas de sol aún, eso me producía bastante morbo.

-Tercera norma, tienes derecho a disfrutar.

Acercó sus labios a mi cuello, comiéndomelo, lamiéndome hasta la saciedad, mi cuerpo rebosaba calor, excitación ganas de ser suya, de entregarme al completo, sacó la porra que llevó a la fiesta, la puso entre mis piernas.

-Ábrete.

Separe un poco las piernas dejando el hueco justo para que sus manos cupieran entre mis muslos, pero ella quería que las abriera más así que deslizo la porra entre los mismos subiéndola hasta mi clítoris. Yo estaba empapada y muy caliente, pasó la porra, la cual estaba fría, por toda mi entrepierna, la frotó con mi coño, mojandola, haciéndome reventar de estar tan cachonda, haciendo que mi coño palpitase, haciendo que le suplicara que me follara.

Soltó la porra, y siguió haciendo lo mismo, esta vez con su mano, sus dedos campaban a sus anchas por mi clítoris, totalmente a su merced, puso la yema de su dedo en la entrada, metió solo un centímetro de dedo, solté un gemido leve, y lo sacó, se puso otra vez a hacer círculos en mi clítoris.

Lucia subió sus dedos a su boca, los lamió, los mismos dedos que habían estado en mi entrepierna segundos atrás, luego me dio la vuelta poniéndome cara a cara con ella.

Me llevó al cuarto, me tiró en la cama, seguía comiéndome la oreja a cada paso que daba, controlando cada uno de mis movimientos.

-Cuarta norma, tu no te vas de aquí hasta que no termine contigo.

Antes de que pudiera decir algo, Lucia se puso sobre mi, sus braguitas me rozaban, y estaban completamente mojadas, se las quitó, y las pasó por mi clítoris, mirándome muy fijamente a los ojos.


Instintivamente, abrí las piernas, ella se colocó entre estas, su mano volvió a mi entrepierna, esta vez con la intención de terminar todo lo que empezó cuando me tenía contra la pared, me metió los dedos, pero muy despacio, pude sentir cada centímetro entrar, y a cada paso de sus dedos yo solo podía abrir más las piernas, abriéndole paso, dándole total libertad.


Hasta que empezó a darme más y más fuerte, encima mis gemidos la motivaban a no parar, a continuar hasta que yo le suplicara que parase, que no podía más, pero no, mis gemidos no cesaban y sus dedos menos todavía, solté un jadeo. <me voy a correr me voy a correr aah> grité, Lucia me dio mas fuerte aún hasta que mi gemido fue brutal. Sacó su mano de mi entrepierna, se chupo los dedos al completo mirándome a la cara, y luego los metió en mi boca varias veces, estaba flipando, su faceta de tía buena, dura e imponente me estaba enloqueciendo, y yo seguía cachonda y con ganas de ella.

-Quinta norma, a mi chica jamas me la folló menos de una vez por noche, así que prepárate.














Fiesta de disfraces. Parte 1.



Lucia y yo íbamos a una fiesta de disfraces, nos cogió un poco de imprevisto así que tuvimos que pensarnos los disfraces en menos de una hora, Lucia lo tenía fácil porque ya estuvo en otra fiesta parecida hacia poquito, en la que se había disfrazado de policía. Pero una policía muy muy sexy e imponente. Imaginaros una chica morena, de un metro sesenta y cinco más o menos, pelo suelto moreno, una gorra de policía, unas gafas de sol, pantalones, y una camisa celeste de botoncitos que yo ya tenía ganas de desabrochar, pero bueno había que ser decente.

Como ella iba de policía, pues yo decidí disfrazarme de ladrona, fue bastante fácil porque encontramos una camiseta de su hermano de rayas blancas y negras, cogí un pantalón negro normalito y ya fue suficiente, pelo suelto y me puse una cinta en la cabeza, tipo Nadal cuando juega al tenis.


Fuimos a la fiesta, la perra de Lucia iba tan sexy que todas las tías la miraban, y yo en plan "bueno.. eh que tiene novia eh" a todas les daba morbo la porra que llevaba en la mano con sus gafitas de sol, la verdad es que ponía mucho verla así, la camisa le marcaba la cintura al igual que los pantalones, y el escote que se le quedaba era impresionante.

Lucia vio que me puse celosilla en un par de ocasiones, pero sabe que no me enfado, solo lo hago para llamar su atención y que me coma a besos después.

Estuvimos bailando, me aleje un poco para ir a la barra a pedir una copa, el sitio estaba oscuro pero había unas cuantas luces de esas de discoteca, así que ni me moleste en avisar a Lucia de que iba a por bebidas porque la música estaba tan alta que ni me iba a oír.


Me pegué a la barra a esperar mi turno, se me acercó una chica, bastante mona, y empezamos a hablar, de que tal me parecía la fiesta, la música y esas cosas sin importancia. La chica cada vez se me acercaba más y más cada vez, yo iba a lo mio, simplemente le contestaba las preguntas y le hablaba de cualquier cosa, mientras esperaba que la camarera, que no podía ser mas lenta, me atendiera

De repente alguien se me pegó a la espalda apretándome contra la barra y agarrándome las manos, llevándomelas a la espalda.

-Estás detenida, ahora eres completamente mía.- Soltó en mi oído, ese susurro tan conocido por mis oídos, que era el susurro de mi chica, haciéndome sentir un torbellino de placer que recorrió todo mi cuerpo. Obviamente la chica con la que estaba hablando se fue.

-Hoy vas a ser llevada al calabozo, por robarme el corazón, y ponerme cachonda a cada instante que te veo, te leeré tus derechos y no podrás negarte a dejarte hacer - Lucia


Estas frases las soltó en mi oreja, sin dejarme mover las manitas, apretando su torso contra mi espalda, noté su escote rozándome por detrás. Me acababa de empapar las braguitas. Estaba deseando darme la vuelta y comerle la boca, pero no me dejó. Ella, con la gorra, con las gafas de sol negras, me estaba encendiendo de una manera brutal.


Me comió la oreja, como solo ella sabe hacerlo, de tal manera que me ciega a veces. Empezó a morderme el cuello, mis manos seguían contenidas en mi espalda, quieta. Paso su lengua por mi cuello y me mordió lascivamente, la temperatura de mi cuerpo subía y subía, estábamos en medio de una discoteca, mas de una chica se quedo mirándonos boquiabiertas, deseando estar en mi lugar o en el de Lucia.

-Ahora te voy a soltar, te vas a dar la vuelta, y nos vamos a ir para casa sin realizar ningún movimiento hasta llegar, ¿vale cariño? - Lucia
-Si - musité - estaba cachonda perdida y creo que se me notaba.









martes, 27 de agosto de 2013

Andrea y Paula en el cine.



Andrea llevaba una hora dando vueltas por el centro comercial, estaba aburridísima, cansada, y deprimida porque no encontraba ropa alguna que le gustase, Paula, su chica, no pudo acompañarla porque tenía cita en el médico, aunque lo que Andrea no sabía era que Paula había cancelado esa cita para sorprender a su novia.

Andrea entró en una tienda, se puso a mirar ropa tranquilamente, cuando de repente, unas manos le taparon los ojos desde atrás.

-¿Quien eres? - Andrea
-Quien voy a ser, cariño - Paula

Andrea se dio la vuelta, sonriéndose mutuamente una a la otra.

-Jo, que sorpresa, ¿que haces aquí? - Andrea
-Nada, pasaba por aquí, vi a una chica guapa y quería ver si estaba soltera. - Paula
-Oh, pues no, no estoy soltera, tengo novia ¿y tu?- Andrea
-Mmm, que pena, porque me gustas mucho, aunque yo también tengo novia, ¿que te parece si las dejamos en su casa a cada una y nos vamos tu y yo al cine?, venga que invito yo - Paula


Las dos se dieron la manita, caminaron hasta las taquillas, tras decidir la película , entraron en la sala, que raro, Paula eligió entradas en la última fila, siempre solía elegir las entradas a mirad de sala, pero bueno Andrea no le dio importancia, su aburrida tarde de compras se había convertido en una tarde de cine con su chica.

Se sentaron atrás del todo, la película empezó, Paula se acercó a su novia, al oído y le susurro: "¿Tu crees que yo he venido aquí para ver la película?"

Andrea se quedó sin palabras, Paula se estaba imponiendo ante ella, solo puso soltar una pequeña sonrisa de esas adorables que tiene que a Paula le vuelven loca.

Sin pensárselo dos veces, Paula se sentó encima de Andrea, con una pierna a cada lado de la butaca del cine. Paula llevaba una camisa, con botones, empezó a desabrocharse uno a uno despacito, Andrea estaba nerviosa aun así no podía dejar de mirar como su chica se estaba desnudando de cintura para arriba lentamente. Por suerte para Andrea, Paula no llevaba nada debajo de la camisa, pudo ver todo el torso de su novia, como tenía los pezones completamente erectos, aunque Paula no le dejo tocar nada, esta vez parece que era turno de ella de dominar a su novia, de darle la sorpresa.


Paula desabrochó el pantalón de su novia, y comenzó a tocar su entrepierna muy despacio, Andrea estaba atónita, a la vez que cachonda. muy despacio continuaba tocando, hasta que Paula notó como a través de las braguitas sus propios dedos se humedecían en la entrepierna de su novia.

-Besame - Andrea
-¿Que? - Paula
-Cómeme la boca - Andrea
-Así mejor. - Paula


Se dieron un beso, muy intenso, húmedo que les hizo desinhibirse por completo del resto de la sala de cine, que desconocía completamente el espectáculo que tenían a sus espaldas, apuesto que pagarían por ver eso antes que por la película.

Paula no saco su mano de la entrepierna de Andrea, mientras la besaba, Andrea estaba entrando en un éxtasis de excitación bestial.


La tarde no podía ser mejor vamos. Aunque ahí no acaba la cosa.  Paula quiso meter sus dedos en Andrea porque estaba completamente mojada y cada vez abría mas las piernas en su asiento, pero esta no le dejó,  y en un instante, se la quitó de encima. Andrea se levantó de su asiento, cogió a Paula, y la llevó hacia la pared del lateral, con una mirada penetrante e imponente.

Paula había dejado de ser la que dominaba, era el momento de que Andrea tomara el control, su chica le había dado una gran sorpresa y tenía que darle un buena recompensa.

Paula estaba empotrada en la pared, las dos con mucho sigilo trataban de no hacer ruido, a pesar de los cachondas que estaban. Las dos, cara a cara. Andrea sin dejar escapar a Paula, se agachó hasta estar de rodillas, bajándole los pantalones a su chica, también le bajó las braguitas despacito, dejándoselas por los tobillos.

Andrea le agarró por el culo, y la trajo hacia su boca, Andrea respiraba en la entrepierna de Paula. Esta notaba un suspiro en su coño, el suspiro de su novia.


Andrea pasó la lengua despacio por los labios de Paula, separando levemente cada labio, mostrando el clítoris, lo repitió varias veces, mirando a Paula a los ojos, y haciéndolo muy pero que muy despacio y suave, de tal manera que Paula podía notar toda la lengua húmeda de su chica, rozándole el coño.

Andrea no paró, hasta que Paula estaba tan excitada que abría las piernas posando el coño en la boca de su chica, tratando de rozar mas y mas buscando satisfacer sus ganas de hacer de todo, la boca de Andrea estaba completamente mojada por su chica. Andrea pasaba su lengua, en círculos rodeando todo el clítoris, puso un dedo en la entrada de la entrepierna de Paula, haciendo amago de masturbarla, esta soltó un suspiro, que hizo que Andrea se pusiera rápidamente de pié para taparle la boca a su chica porque todo el cine las iba a oír.

Y ahí estaba Paula, empotrada, con las braguitas por los tobillos, Andrea empezó a meter sus dedos en Paula, tapándole la boca, en una situación de total dominación, ya que Paula no podía ni moverse, su movimiento era continuo y rápido, las dos se habían olvidado de la película, de la gente...

Paula no podía más, quería gritar, gemir, jadear, pero Andrea la tenía acorralada, hasta que Paula, de tanta desesperación, mordió la mano que Andrea usaba para callarla y las luces del cine se encendieron, la película había terminado.

Paula y Andrea se agacharon escondiéndose detrás de los sillones para que nadie las viera. Salieron del cine tan normales, pero con una sonrisita especial.

-Esto no acaba aquí - Andrea




Te quiero a ti.

“Quiero a alguien,
 Quiero alguien que este conmigo en esas mañanas frías en las que sale el sol mientras las  nubes se disipan. Alguien con quien compartir el calor de mi cuerpo mientras observamos el  amanecer. Alguien a quien prepararle café en el desayuno. Alguien con quien reírme  libremente. Alguien que seque mis lágrimas y me regale sus abrazos. Alguien con quien  compartir mis noches de insomnio, mientras nos deleitamos con la piel de la otra.
 Sí, quiero a alguien pero ese alguien debes ser TÚ.”



domingo, 7 de julio de 2013

Noche con mi chica.


Lucia me llevo a cenar a un restaurante, era nuestra primera noche saliendo a cenar juntas fuera, siempre nos habíamos quedado en casa por las noches, porque nos podían las ganas de follar. Pero esta vez decidimos salir, por pasar una cena juntas, y hacer una noche por así decirlo, romántica.


Nos sentamos cada una a un lado de la mesa, yo me moría de vergüenza, mi cabeza bollera anti salir del armario me induce a pensar que todo el mundo nos está mirando y pensando "Son lesbianas" pero no es así, eso solo pasa en mi cabeza, por esa noche, decidí olvidarme del resto del mundo, y centrarme en Lucia. Mientras traían la comida hablábamos de cosas normales, sin contenido sentimental alguno, tenis, música, postres, móviles... Durante toda la comida trate de pensar en formas de sorprender a Lucia, hacer algo que ella no esperara.

Terminamos la cena, trajeron el postre, era mi momento, Lucia movió su mano para coger la jarra de agua, paré su mano con la mía, y se la sujete, lleve su mano hacia la mesa y puse la mía encima, y allí estábamos las dos, dándonos la mano por encima de la mesa, quizá os parezca muy tonto, pero a mi eso me costaba, y la carita de Lucia fue de asombro, se sonrojó y luego sonrió de aquella forma que me hace sentir todas las mariposas del mundo en mi estómago.

Tomamos el postre, y nos fuimos de camino a casa, le di la manita, otra de las cosas que nunca quiero por vergüenza pero esta vez Lucia se lo merecía ya demasiado, y tenía yo que dar mi brazo a torcer. Le tome la mano, me miró asombradisima, le susurre al oído "Este es tu día", se sonrojó mucho más que antes. Me sonrió otra vez, dios es que no me puede tener más enamorada.


Darle la mano en el restaurante y por la calle para mi fueron dos pasos bastante importantes, continuamos andando hasta casa, ademas su carita era algo increíble, irradiaba felicidad plena y atontamiento debido al amor, ya podía atontarla un pelin más y llegar a casa para hacerle el amor como mi chica merecía.

Seguíamos andando, cogí mi móvil del bolsillo, puse cara de asombro como si hubiera visto algo en la pantalla, le dije "mira mira"; se acercó a mi para mirar la pantalla, y le solté un beso en los labios, muy suave y lento, que no se esperaba ni por asomo, suspiro y me volvió a sonreír.


Unos cuatro minutos después llegamos a casa, Lucia no hacía mas que suspirar, atontada y enamorada, y yo lo estaba más, la lleve de la manita al cuarto habiéndole tapado los ojos antes, la puse de pie delante de la cama.


Me desnude, cogí sus manos, las pasé por mi cuerpo, por mis hombros, pecho, torso muslos, para que sintiera que me había desnudado por y para ella. Le dije que se estuviera quieta, y comencé a desnudarla muy despacio, de abajo a arriba, le quité los zapatos, poco a poco le fui besando los muslos, hasta quitarle la falda, seguí besandole el torso por la parte del ombligo, y le baje el tanga, besé muy despacio y suavemente su entrepierna, ella estaba inmóvil, pero su cuerpo estaba caliente, su piel era tersa y suave, era tan perfecta joder.

Deslicé mis manos por su camiseta hasta desabrocharle el sujetador,  metí mi cabeza en su camiseta besandole el torso subiendo hacia arriba. Le quite la camiseta, y continué besándola, su pecho tan comestible, tan besable. Le dí la vuelta y me arrodille, empecé a besar su espalda de abajo a arriba, mientras mis manos acariciaban el lateral de su cuerpo. Llegué a su cuello, lo besé despacio, retirándole el pelo, pasé mi lengua por el y gire su cabeza y su cuerpo hacia mi.

Le di un beso, lento, su lengua se dejo llevar en mi boca, mi lengua en la suya, un beso húmedo, mágico, dulce, en el que nuestros cuerpos se pegaban uno al otro cada vez más. La empuje despacio hacia la cama, y le quite la venda que le tapaba los ojos. Continué besándola tan suave y despacio como antes.


Bajé mis manos a su entrepierna, y acaricié su clítoris, como sospechaba, Lucia estaba húmeda, bajé con la yema de los dedos a la entrada, no paré de besarla, suspiró en mi boca, y me miró fijamente, metí mis dedos, los moví ahí dentro, pero muy despacio, deslizándose al son de sus suspiros y jadeos, un movimiento uniforme.

Mis ojos miraban como ella estaba con los ojos cerrados, gimiendo mi nombre, pidiendo más, en mi estomago las mariposas danzaban a placer, estaba haciéndole el amor al amor de mi vida, y las dos estábamos disfrutando con la otra.


Seguí ese movimiento hasta que sus gemidos fueron máximos, mis dedos muy mojados corrían ahí dentro, dentro de Lucia, que estaba debajo mía entregándose a mí, lo mejor de todo es que se que momentos como este los voy a poder vivir toda mi vida, y lo mejor de todo es que siempre serán con ella.




viernes, 5 de julio de 2013

Piscina. Parte 2.



Llegamos a casa, por el camino Lucia estaba como distante, la incertidumbre de lo que iba a hacer me daba miedito, entramos, y en el mismo rellano, sin esperarmelo, y en un instante, Lucia me empotró de espaldas contra la pared. Me dio un vuelco el corazón, a la vez estaba también cachonda, pesando en todas las cosas que le provocaban y que ella podía hacerme.


Apretó mi cuerpo contra la pared, traté de girar la cabeza, para darme la vuelta y mirarle a la cara pero no pude, así que me quede con la cabeza a un lado y mi cuerpo mirando a la pared. Lucia metió su muslo entre mis piernas, abriendomelas levemente, me dijo que me quitara los pantalones y rápidamente sin oponerme me los quité. Volvió a poner su muslo entre mis piernas, y apretó fuertemente contra mi entrepierna, seguro que noto que estaba empadada, por la provocación de antes y por lo que estaba haciendo ahora. Empezó a pasar su lengua por mi cuello, y subió a la comisura de mis labios, le suplique que me besara, no quiso, quería provocarme y hacerme rabiar, siguió con sus besos por mi comisura y mi cuello, pasando su lengua muy lascivamente.




-Has sido muy cerda esta tarde en la piscina provocandome y ahora lo voy a ser yo contigo, te voy a poner muy perra. - Lucia

Sus palabras recorrieron mi cuerpo, me subió de todo, yo solo quería que Lucia me tirara a la cama y me follara como suele hacerlo, pero esta vez era diferente, estaba ella mas imponente que nunca, salvaje, fuera de si, como si hubiera acumulado ganas de sexo y las fuera a soltar de golpe, haciéndome suya sin compasión, buscando satisfacción sexual total.

Me llevó al cuarto, sin decirme nada y sin dejarme tocarla. Me tiró en la cama, boca arriba, y me impidió realizar un solo movimiento. Lucia iba a enseñarme lo que era una provocación de verdad. Se colocó sobre mi, con una pierna a cada lado, anteriormente se había desnudado por completo, yo ya estaba muy mojada, necesitaba sus dedos en mi, su boca, todo, allí y en ese momento.

Lucia subió hasta mi boca, poniendo su coño sobre mis labios, pero sin tocarme, solo me rozaba muy muy poco, pensé que quería que se lo comiese, así que cogí con mis manos su cuerpo para impulsarme y rocé con mi lengua su clítoris, pero antes de que pudiera darme cuenta, me quito las manos y no me permitió comerle.  Sonrió muy dominantemente, mi cara de asombro y de niña buena seguro que la excitó aun mas.


Me quede flipada, empezó a masturbarse, con sus dedos, con mi boca a centímetros de su coño, se estaba vengando de mi provocación en la piscina, Lucia chorreaba, y yo podía oír y ver como sus dedos entraban y salían y ella gemía, mi cuerpo palpitaba a mil ochocientos. Finalmente Lucia terminó, ahí a nada de mi boca, y no contenta con eso, yo estaba aun más cachonda, no podía mas con mi cuerpo, necesitaba sexo YA. Es demasiado frustrante pero excitante a la vez, ver como tu chica disfruta del sexo ella sola y tu no puedes hacer nada.

Le supliqué, le rogué que quería que me follara, ya, en ese instante y cuanto antes mejor, me dio la vuelta, dejándome boca abajo en la cama, y me levantó las piernas dejándome a 4 patas sobre la cama. Nunca había estado antes en esa posición, me daba vergüenza estar así y confiaba plenamente en Lucia, así que me quede así esperando a que Lucia diera su siguiente paso vengativo por mi provocación.

Se puso detrás mía, y empezó a rozar su coño con el mio, agarrándome la cintura rozaba lentamente, haciéndome abrir las piernas más, quedándome totalmente a 4 patas y ella detrás mía, seguía rozándome, pero muy despacio, como si midiera algo, me volvió a rozar un par de veces, y luego se separó, pidiéndome que no me moviera. Oí ruidos de correas y mi cara era de sustito, pero bueno de Lucia no podía esperar nada malo.

De repente, note como algo me entraba, algo raro para mí, Lucia se había puesto un arnés :o, pero no me dio tiempo a pensar, solo podía gemir, suspirar, jadear y disfrutar. Lucia comenzó despacio, agarrándome el culo con fuerza con sus manos, me tenía delante suya, a cuatro patas, dominándose, me movía hacia delante y atrás para darme muy muy despacio. Jadee un "sigue por dioooooooos" y Lucia empezó a darme más y más fuerte, mis gemidos subieron de volumen, así que la motivación de Lucia aumentó. Me dio mas rápido aun, si se podía, hasta que yo terminara, dejándome rendida, tumbada boca abajo en la cama.

-Ea, ya sabes que pasa si me pones así de perra cuando no puedo hacerte nada ni tocarte - Lucia

Y me da un besito en la frente poniéndose a dormir a mi lado, ¡un besito! Después de la caña que me había dado, que perra que es, pero cuanto la amo.








Piscina. Parte 1


Lucia estaba trabajando de socorrista, yo fui a visitarla a su piscina, porque me aburría en casa, hacer una familia bollera en los Sims no es tan divertido como parece, drama, incendio, niños muertos... Obviamente en la piscina no podían saber que era su novia porque es su trabajo, así que llegué, la salude y me tumbé en frente suya a unos tres metros a tomar el sol. Eran como las 20:30, casi la hora de cerrar, osea que de tomar el sol poco, pero bueno, en bikini me puse.

Había poquita gente en la piscina, solo unos niños en el césped jugando a las cartas, así que Lucia realmente no tenía que vigilar mucho porque bañándose no había nadie, decidí provocarla desde la distancia, para que luego en casa me soltara toda su furia sexual.

Compartíamos miradas furtivas, empecé a acariciarme el torso, y le dije con la mirada a Lucia que estuviera atenta, que no quitara la vista de mi. Ella sentada en su silla de socorrista y yo tumbada en una toalla a 3 metros de ella. Me chupe los dedos de la mano derecha, muy despacio, el índice y el anular, y metí la manita por el bikini, hice varios círculos en mis pezones hasta que se pusieron duros, con lo cual resaltaban bastante por encima de lo que llevaba puesto. La cara de Lucia era de asombro, no podía creer que la inocente Carol, que le daba vergüenza hacer cosas en público, estaba autoacariciandose delante suya. Pero ahí no acaba la cosa..

Le sonreí mas picaramente aún, Lucia estaba inquieta, me acaricié los muslos muy despacio, los ojos de Lucia se clavaban en mis manos, rozando mi piel, pase mi mano por la parte de abajo de mi bikini, me estaba poniendo cachonda la situación, y note a través de el bikini que estaba un poco húmeda, pude notar mi clítoris palpitando suavemente.

Volví con mis manos a mi boca, y pasé la lengua entre el indice y el anular, y me acaricié la entrepierna  de nuevo, con mas ganas aun, por encima del bikini todavía. Lucia estaba poniéndose perrisima seguro, me veía como me tocaba y la provocaba; mientras ella solo admiraba la situación. Seguro que quería ser ella la que tocase.

Quedaban solo cinco minutitos para que Lucia cerrara y se pudiera ir a casa, los niños de las cartas se subieron a su casa. Solo quedábamos Lucia y yo. No pensaba hacer nada mas allá de lo permitido, pero si pensaba provocarla, hacer que chorreara y deseara poseerme y hacérmelo con todas sus ganas.

Me acerqué a Lucia, le metí los dedos en la boca, y hice que me los chupara con decisión, con toda su lengua empapándome los dedos, le sonreí, y volví a tumbarme. Estaba boca-arriba, puse mi mano en mi torso, y baje poco a poco, hasta retirarme el bikini hacia arriba, metiendo mi manita dentro, me toque muy despacio, los dedos chupados por Lucia se deslizaban suavemente por mi coño, tocando con la yema del dedo la entrada, ansiando masturbarme, pero dejándome con las ganas porque eso lo iba a hacer Lucia después en casa, follarme.

Seguí tocándome, provocandola lentamente, hasta que Lucia despertó de su atónito dandose cuenta que era hora de cerrar, y me dijo vamos a casa ya ya ya ya yaaaaaaa.