miércoles, 6 de noviembre de 2013

Salida de armario de @albagomez09

Era mi primer año repitiendo primero de la ESO, y yo había tenido en el curso anterior ciertas amigas de las cuales no eran lo mejor y el año en el que repetía iban a cambiar las cosas. Yo llegaba a clase de Lengua y Literatura después del recreo tarde y me abrió la puerta la profesora, la cual me paró los pies y me puso mas recta que una vela. Al entrar en clase yo me senté en mi sitio y no dejaba de mirar a la profesora, tenía algo que me hacía pensar. Conforme pasaban los días yo no dejaba de pensar en ella, cada día iba más feliz a sus clases y cada día cogía más y más relación y confianza con ella. Empecé a rallarme muchísimo ya que era la primera vez que yo estaba sintiendo algo por una mujer y que encima la mujer era mi profesora y hetero. Al mes o así, era imposible dejar de pensar en ella y mucho menos sacármela de la cabeza, me enamoré por completo de mi profesora. Ella me ayudaba en absolutamente todo, problemas personales, problemas en casa, problemas que tuve con la alimentación, para todo estaba ella ahí y cuanto más estaba, más me enamoraba yo. 
Después de pasar todo un verano enamorada hasta las trancas y sin saber de ella, comenzó el curso de nuevo. En segundo de la ESO, siguió ayudándome y cada día era más la confianza que teníamos. Yo me volvía loca por intentar tener momentos con ella, tanto a solas como con la clase, nos quedábamos a hablar después de clase un rato casi a diario. Hasta que un día, decidí comentárselo a una amiga, ya que eso me estaba consumiendo por dentro. Esta amiga me ayudó muchísimo y me apoyó en todo. Pero llegó el día en el que ella me notó rara y me preguntó que qué pasaba, que sabía que podía contar con ella, que no era la primera vez que me ayudaba. Sólo tuve el valor de decirle, que me sentía rara conmigo misma, que algo en mí estaba cambiando y que no llegaba a asimilarlo todo, ella no entendía nada y al cabo de los días, en un intercambio de clase me colé en la clase que ella acababa de terminar y le dije que había descubierto que mis sentimientos habían cambiado, que era lesbiana y que no sabía cómo iba a poder tirar para delante con todo aquello. Me ayudó en todo, en decírselo a mis amigos, en decírselo a mi madre, e incluso a mi padre (que no llega a ser como el de Zaida, pero poco le falta) Eso ya sería otra historia más larga... Total, que con tanta ayuda, yo seguía hasta las trancas, pero nunca fui lo suficiente valiente como para decirle todo lo que sentía por ella. El curso acababa y sabía que ella cambiaba de instituto, se iba a otra ciudad y sería muy complicado vernos, me aseguraba que seguíamos en contacto por email y por teléfono, que nos quería mucho a todos los alumnos y que quería seguir sabiendo de nosotros. Pero yo no asimilaba no verla a diario, no seguir con ella y no tenerla cerca. El día en el que se fue, lo recuerdo como si fuera ayer, fue lo más duro para mí y yo creo que para ella también, aunque no fueran los mismo sentimientos. Ese verano me lo pasé llorando a más no poder, me costó la vida. Llevaba dos años enamorada de una persona en silencio y esa persona se me había ido. 
A día de hoy imparte clase en otra ciudad, yo ya no soy la misma niña que entonces y ni estoy enamorada, tengo mi novia, pero ella jamás llegó a saber todo lo que yo llegué a sentir. A día de hoy, seguimos en contacto, hay una gran y bonita amistad. 


Esa es la salida de armario con la persona de la cual me enamoré, luego está cuando se lo dije a mi madre que se pensaba que le decía que era lesbiana por ocultarle algo e incluso me vigiló la regla por un par de meses, hasta que se dio cuenta y lo llevó de maravilla. O cuando mi padre se enteró, mirando por mi ordenador todas las fotos que tenía con mi novia, se enteró al año de estar con ella, ella venía a casa durante todo ese año y él no sabía nada, pero llegó el día en el que empezó a sospechar y le dejé mi pc para que hiciera unas cosas (en lo que me mintió) porque se vio todas, cada foto que tenía con mi novia, besándonos, en los viajes que hemos hecho, en su casa, en la mía, TODAS. A día de hoy, mi novia no entra en mi casa, hace ya un año de eso y sigue sin poder entrar.
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