sábado, 26 de octubre de 2013

Zaida y Martita: Parte 2



Zaida se instaló en su nueva casa, su nuevo "hogar", el que la mantenía lejos de quien ella amaba, a unos 800 km de la que hasta ahora había sido su único apoyo real en la vida, se disponía a llamar a Marta, para decirle que la echaba de menos, que ya se había instalado, y también para darle su nueva dirección y así poder escribirse mutuamente.

"Tininin, tininin, su línea de teléfono ha sido cortada, tininin, tininin" El corazón de Zaida comenzó a palpitar de susto y dolor, fue corriendo a preguntarle a su padre que había pasado con el móvil que porque no le dejaba hacer llamadas.

-Mientras vivas bajo mi techo se acabo cualquier comportamiento homosexual, hasta que te cures o hasta que te independices.

Las palabras se clavaron directas en el corazón de Zaida, en su cabeza, no podría hablar con Marta, ni verla, ni siquiera decirle que todo esta aparentemente bien, la iba a perder, le había prometido visitarla, escribirle y era imposible. El padre de Zaida la llevaba al colegio, le controlaba cada paso y cada vez que Zaida interactuaba con alguien, y por supuesto fuera Internet y fuera móvil. La pobre Zaida estaba amargada, su vida se oscurecía, esta vez de verdad, ahora no parecía que hubiera vivido nada con aquella chica, todo se le estaba desvaneciendo.

Su vida había pasado de lo más feliz que pudiera nunca imaginar a la más fría de las noches en soledad, todo cuanto imaginó se le estaba derrumbando, el comportamiento de su padre, y la pasividad de su madre la estaban llevando a un sufrimiento total. Cada noche reflexionaba, pensaba que podría estar Marta haciendo, la imaginaba llorando, de lamento, de no saber nada de su Zaidita, y a esta eso le mataba lentamente.

Pasaban los meses, Marta estaba atónita, su alocada Zaida mentía, o eso pensaba, Zaida le juró volver, le juro mensajes, cartas, comunicación, le juró que el olvido y la distancia no las mataría, y todo se estaba terminando. Marta poco a poco, a pesar de que su corazón decía lo contrario, decidió olvidarse de Zaida como pudiera, aunque siempre que trataba de ilusionarse por algo o alguien que la hiciera olvidar a ese amor de hace ya un año, una fuerza sobrenatural se lo impedía, en su cabeza siempre aparecía el nombre de esa chica que la había subido al cielo con sus besos, su pequeña Zaida... Marta pasó esas primeras semanas llorando, desconsolada, cada poco tiempo volvía a aquella esquina del parque, lloviera o nevase, a revivir esos momentos con Zaida, "ahí me beso por primera vez", "y justo ahí me pidió mi corazón.." luego caía de rodillas, deprimida porque eso jamas se volvería a repetir, tapándose la cara entre sollozos se quedaba en ese sitio, hasta que una amiga venía a por ella a recogerla, siempre que Marta desaparecía unas horas, sus amigas sabían que estaría allí. Meses después, esa costumbre se fue perdiendo y Marta decidió llevar el dolor por dentro.


Y es así como Zaida se encuentra ahora mismo, tumbada en su habitación, como ocurría al principio del relato, reflexionando acerca de ese amor, hará ya dos años que pasó, su padre sigue igual de controlador, no sabe nada de Marta, no sabe ni siquiera si esta bien, a su cabeza llegaban múltiples tormentos ¿y si le había pasado algo malo?

Zaida estaba dispuesta a esperar a Marta a conservar ese amor, en el fondo le alegraba la idea de no haber hecho el amor con Marta, de haber esperado, porque ahora Marta podría entregarle ese privilegio a alguien que la mereciera. Así pensaba Zaida, se sentía inútil, sucia, sentía que no había merecido nada de lo que Marta le había dado, habían pasado ya dos años, y deseaba con todas sus ganas que Marta la hubiera olvidado y estuviera feliz ahora con otra. Zaida pensaba que había traicionado a Marta, y que por ello Marta ahora mismo ni se acordaría de ella, pero una cosa de la cual no tenía duda, era que en cuanto pudiera iba a verla, aunque solo fuera para verla de lejos y asegurarse que esta bien.

En la cabecita de Zaida había varias opciones, tenía miedo de que cuando pudiera verla Marta ya se hubiera olvidado y si la ve, hacerle daño con el recuerdo, así que pensaba en sólo vigilarla y ver si era feliz, otra opción era ir a por ella, a explicarle todo, pero no pensaba que pudiera creerla.

Zaida tenía un carácter fuerte, luchador, de una u otra forma quería ir ya a ver a Marta, sabía que esta había cumplido ya los 18, iría a la universidad, y quien sabe si se va fuera de su ciudad, o fuera de España, la podría perder para siempre, tenía una semana para planear su huida, y el mismo tiempo para planear como ir a verla sin hacerla sufrir, no sabía como estaba Marta en esos momentos. Aún podía sentir su aroma en la camiseta que le regalo, la cual ponía en la almohada y abrazaba cada noche.

"Cuando hay amor, la distancia y el tiempo no importan, lo que importa es cuanto estas dispuesto a soportar su ausencia para esperar su presencia" Zaida decidió aplicarse esa frase, que acababa de leer en un libro que se estaba leyendo, ella le prometió a Marta una vida, una familia, un futuro, y Zaida esta dispuesta a hacerlo realidad, si Marta aún lo estaba, así que a pesar de la actitud de su padre, su cabeza se puso a maquinar distintos planes para ver a Marta, dos años son mucho tiempo sin ver a tu chica, si su chica, Zaida aún lo sentía así, y esperaba que Martita también, su vida era un abismo sin fin en esos momentos, e iba empezar a escalar desde ya.









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