sábado, 25 de mayo de 2013

Tension sexual en la pista de tenis (con @bollera_mistica) PARTE 2


Profesora:

La tenía en medio de la ducha desnuda follándome con la mirada y no podía creérmelo.  Su boca me pedía de todo y su cuerpo mucho más de lo que podía darme. Se metió en las duchas y puso el agua muy caliente.  Se empezó a mojar el pelo y a acariciarse todo el pelo mientras se enjabonaba.

Me quedé al borde de las duchas esperando a que terminara su espectáculo y dejase de provocarme con la mirada y con sus gestos, pero de nada sirvió.  Se quedó enjabonándose en medio de la ducha y mirándome mientras recorría sus tetas con sus manos.

No paraba de acariciarse las tetas con sus pulgares y de mirarme con deseo.  Me invitaba a unirme a ella con la mirada y con susurros inesperados, pero de alguna manera yo no podía.  Mi mundo se paralizaba al mirarla y deseaba explicarle que me perdía en ella cada vez que la miraba.

Alumna:

Me metí en la ducha, la encendí quería que el agua recorriera mi cuerpo para provocar a Verónica, puse ​el agua caliente acorde a la temperatura a la que mi cuerpo estaba.  Ella se quedó ahí, quieta, mirándome, esa mirada penetrante que siempre hacía que mi cuerpo se encendiera.

Comencé a tocarme los pezones, a tratar de provocarla con mi cuerpo, clavando mi mirada en su cara y su cuello, tratando de encenderla para que viniera, en cambio ella estaba ahí quieta paralizada, mis manos recorrían mis muslos, mis tetas, mis pezones que estaban de punta, me estaba poniendo cachonda tocando mi cuerpo delante suya.

Ya no era aquella profesora sexy e imponente, ahora la sentía igual de indefensa que yo, le susurre que viniera, que quería que me enseñara como hace el amor una mujer como ella, quería que me empotrara, quería hacerle saber era suya, que la quería debajo de la ducha conmigo, que mis manos desean tocar su cuerpo, ese cuerpo que he deseado tocar durante semanas.

Poco a poco, dubitativa, Verónica, al fin se fue acercando, hasta estar a cincuenta centímetros de mí, su cuerpo desnudo enfrente del mío, por fin la tenía cerca, le salpicaban gotas de agua de la ducha, yo seguía esas gotas, mirando como la recorrían de cuello a piernas, haciéndome estar aun más excitada.

Profesora:

Por fin la tenía donde yo quería.  Desnuda delante de mi y debajo del agua.  Su pelo estaba mojado y recorría suavemente sus pezones.  La apreté fuertemente y la empotré contra la pared.  Sus tetas quedaron pegadas contra la pared y volvía a ver como su piel se estremecía con el contraste del calor de su cuerpo y el frío de la pared.

Pegue mi cuerpo contra el suyo y abrí sus piernas lo justo para poder meter mi mano entre ellas.  Ella estaba completamente entregada a mi.  Completamente mojadita, completamente decidida a que le hiciera de todo.  Mientras mi mano estaba entre sus piernas acariciando su clítoris, ella estaba pegándose contra la pared y gimiendo.

Yo ya había olvidado que era su profesora y deseaba que ella hubiera olvidado que era mi alumna.  Sus puños se cerraban con fuerza a la vez que sus músculos se estremecían con cada movimiento que hacia con mis dedos.

Alumna:

Antes de que pudiera acercar mi mano a su cuerpo para al fin tocarla desnuda, me cogió con sus brazos, empotrándome, mis tetas se pegaron a la fría pared, me puso muy cachonda que me apretara así, por fin me sentía suya, quería que me hiciese todo lo que supiera.

Pegó su cuerpo al mío, como lo hacía al enseñarme golpear de derecha, pero esta vez ella estaba desnuda, clavando sus pezones en mi espalda, sus manos bajaron a mi entrepierna, me abrió las piernas metiendo su muslo, y se quedó clavada detrás mía, respirandome al oído.

Sus manos tocaban mi clítoris, como nunca nadie lo había hecho, se estaba mojando de mi, Verónica me estaba tocando no me lo podía creer, aumentaba y ralentizaba la velocidad, le divertía oírme jadear, le divertía ver como apretaba mis puños y abría las piernas entregándome definitivamente a ella.

Sólo tocaba en círculos, y me susurraba en la oreja que que quería, que si quería algo que lo pidiese, ella mientras manoseaba mi clítoris, con sus dedos, esos dedos que me estaban llevando al cielo, esos dedos que desee día y noche.  Le grité que me follara, que estaba desesperada por sentirla en mi, mi entrepierna estaba empapadísima, mientras el agua de la ducha corría por nosotras.

Profesora:

El agua corría entre nosotras, ella seguía apoyada contra la pared y mis dedos cada vez se movían mas rápido.  Ella me susurraba que aumentara la velocidad y que metiera mas dedos mientras su cuerpo temblaba completamente entregado a mi.

Se dio la vuelta, abrió mis piernas mientras metía sus manos entre mis piernas.  Empezó de manera rápida y gimiéndome al oído que le hiciera correrse como nunca.  Empecé a besarle desde la boca hasta llegar a su ombligo.

Ella subió una pierna y la puso en mi hombro. Yo me agache del todo y su clítoris quedó justo a la altura de mi boca. A cada movimiento que hacia mi lengua, su pierna temblaba más y más.  Ella me agarraba del pelo y me pedía que le metiera mis dedos dentro.

Cuando menos lo esperaba, ella se agacho, cogió mi mano y chupo mis dedos para metérselos dentro.

Alumna:

Mi desesperación por ser follada aumentaba a cada movimiento que daba, me excitaba estar así, con su mano en mi, quería sentirla más, le supliqué que fuera mas rápido, que tocara todo lo que pudiera. Tímidamente, aunque con muchas ganas decidí ir a tocarla, me giré quedándome frente a frente con ella, metí mi mano entre sus piernas, pude sentir lo mojada que estaba, me encantaba sentirlo, sentir como mis dedos se deslizaban sin problemas por todo su clítoris.

No aguantaba más, quería correrme, quería sentirla totalmente, quería acabar, quería satisfacer todo mi deseo sexual completamente, la agaché un poco, ella me besó el cuello y el torso hasta que puse mis piernas en sus hombros, la tenía ahora de rodillas frente a mi, metió su lengua lamiendo mi clítoris, hacía círculos, y apretaba enloqueciendome, la cogí de la cabeza, y la apreté hacia mi, chorreaba, estaba empapada, tenía su lengua y su boca comiéndome el coño, la mejor comida de coño que jamás podría haber imaginado.


La levanté un poco, y cogí su mano, la lamí y relamí, mirándola fijamente a los ojos, guié su mano, hasta la entrada de mi coño, ella puso la yema de sus dedos en la entrada, haciéndome suspirar, le dije "mételos ya". Verónica metió los dedos, empezó a masturbarme como podía mientras seguía comiéndome el coño, empotrandome, sin dejarme moverme, sólo le podía gemir, sus dedos se movían muy rápido, al igual que su lengua satisfaciendo toda mi necesidad.  Sacó su mano, y siguió con esa mágica lengua que tenía.


Profesora:

Marta estaba completamente excitada.  Sus gemidos ya eran exagerados y yo me estaba mojando por momentos.  El agua seguía corriendo entre nosotras, ella estaba cada vez mas mojada.  Mientras mi lengua no dejaba de saborear su clítoris y ella decidió bajar su mano y tocarse mientras mi lengua jugueteaba con su clítoris y chupaba sus dedos.

Después de un buen rato así, por fin se corrió en mi boca.  Los espasmos que tenía eran evidentes y notaba como sus piernas flojeaban cada vez que mi lengua decidía moverse mas rápido.  Una vez que se había corrido, me cogió de los hombros me levantó y me empotró a mi contra la pared de las duchas.

Me cogió de la mano y me llevo a uno de los bancos del vestuario.  Antes de llegar, me abrazó y me dijo que sabía que esto era la primera y la última vez que follábamos.  Su tono sonaba a despedida, yo también sabia que era la ultima vez que nos veríamos, de esta manera.

Mi voz no salía y me costaba decir nada.  Había perdido completamente la razón de ser y estaba completamente perdida en su cuerpo, me sentó en el borde de un banco de los vestuarios aun las gotas del agua recorrían mi cuerpo y ella se encargaba de quitármelas con su lengua recorriendo mi cuerpo y sobre todo mis pezones.

Alumna:

Bajé mis manos, para seguir lo que empezaron las suyas, ella chupó mis dedos.  Su lengua y mi mano compartieron un lugar por mi entrepierna, su lengua se deslizaba al mismo tiempo que realizaba círculos que provocaban mis jadeos, mi mano se autotocaba, provocando excitación en Verónica, lo que la motivaba a apretar más todavía en mi coño.

Sentí una explosión, una explosión de placer, placer sin límite, me acababa de correr en su boca, mis piernas temblaban, me sentí rara, extrañada por la situación como si volviera a la realidad, la fantasía con mi profesora había acabado.

Salí de la ducha, la llevé a un banquillo del vestuario, me sentía vacía, lo que había hecho estaba mal, yo la quería, y por eso mismo no debería destruir su vida, ella tenía pareja, yo no debería haberme metido en esa relación, me sentía mal. 

Me perdí por segundos en su cuerpo desnudo y traté de lamerla, sus tetas, sus pezones... pero me repetí a mi misma que eso estaba mal, que una vez, y que ya no se volvería a repetir.
Le acaricié el rostro, la miré con ganas de decirle que lo sentía, ella solo se levanto, cogió sus cosas, y se fue corriendo.
Allí me quedé, pensando en que pasaría en la próxima clase que nos viéramos.




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